El trabajo del electricista requiere precisión, concentración y esfuerzo físico sostenido. Muchas de sus tareas se realizan en posturas forzadas, con movimientos repetitivos y en entornos poco ergonómicos, lo que los expone a trastornos musculoesqueléticos. La fisioterapia ofrece herramientas clave para prevenir y tratar estos problemas, mejorando la calidad de vida y reduciendo el riesgo de baja laboral.
Lesiones más frecuentes
Existen diferentes tipos de lesiones que pueden presentarse a lo largo de la vida profesional de un electricista. Entre ellas, las más habituales, suelen ser:
- Sobrecarga de hombro (síndrome subacromial)
Instalaciones con los brazos elevados provocan irritación del manguito rotador, generando dolor, debilidad y limitación de movimiento.
Agacharse o trabajar en cuclillas de forma repetida genera sobrecarga lumbar. El dolor suele ser localizado y mecánico, aumentando con el esfuerzo
- Síndrome del túnel carpiano
El uso intensivo de herramientas provoca compresión del nervio mediano. Cursa con hormigueo, pérdida de fuerza y dolor nocturno.
Trabajos prolongados mirando hacia arriba o en escaleras generan rigidez y dolor cervical, a veces con irradiación o cefaleas.

Prevención activa
Una estrategia preventiva debe incluir una serie de pautas para evitar problemas a largo plazo:
- Educación postural: entrenar el control motor, el uso del core y la biomecánica en levantamiento de cargas.
- Pausas activas: pequeños descansos cada 60-90 minutos con movilidad y estiramientos.
- Fortalecimiento funcional: programas de ejercicios para manguito rotador, zona lumbar y antebrazo.
- Ergonomía: uso de herramientas adecuadas, rodilleras, y reducción de tiempos mantenidos en posiciones forzadas.
Tratamiento fisioterapéutico
Ante la aparición de dolor, es importante una valoración individualizada. El abordaje puede incluir terapia manual, punción seca, ejercicios terapéuticos y readaptación funcional. El objetivo es restaurar la función y evitar recidivas.
Priorizar la prevención no solo protege la salud de los trabajadores, sino que también disminuye las bajas laborales y optimiza su desempeño.
La fisioterapia, adaptada a las exigencias del sector eléctrico, es una solución efectiva y con un alto retorno en productividad.

Cuidar el cuerpo también es parte del trabajo. La fisioterapia puede marcar la diferencia.
