El estrés y la ansiedad son 2 procesos de respuesta natural de tu cuerpo ante un peligro real o percibido.
Tienen sus raíces en el sistema nervioso central, cuando percibimos un peligro el cerebro activa:
- El sistema nervioso simpático (parte del sistema nervioso autónomo) para liberar hormonas como la adrenalina y la noradrenalina responsables del aumento de la frecuencia cardiaca, de la presión arterial y del flujo sanguíneo en los músculos.
- El hipotálamo que empieza una cascada hormonal que acaba liberando el cortisol. El cortisol permitirá el suministro de energía al cuerpo, movilizando reservas y aumentando la glucosa en sangre.
Estas activaciones en cadena permiten dar al cuerpo los recursos necesarios para afrontar el peligro.
El estrés en la sociedad actual
Esta respuesta inmediata frente a un peligro ha sido desviada en nuestra sociedad actual, unos factores perturbadores, pero no inmediatos como problemas financieros, personales o laborales pueden desencadenar esta misma respuesta de estrés, activando las mismas vías y respuestas.
Una respuesta que debería activarse de vez en cuando acaba activándose varias veces a la semana o en el día según la vida de cada persona, y deja un organismo en situación de emergencia constante.

Consecuencias en el organismo
El estrés prolongado o crónico y la ansiedad pueden afectar a nuestro organismo, liberando muchas hormonas (adrenalina, noradrenalina, cortisol) que, como hemos visto, desencadenan consecuencias físicas.
Consecuencias en el sistema cardiovascular:
- Desgaste del corazón: añade una carga sobre el musculo cardiaco que puede desencadenar un desgaste prematuro y aumentar la probabilidad de enfermedades cardiacas
- Aumento de la presión arterial crónico conocido como hipertensión, si no está controlada, aumenta el riesgo de padecer ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.
Además de consecuencias físicas, el estrés no lleva a conductas de riesgo cardiovascular como el consumo excesivo de alcohol o de tabaco, una dieta poco saludable y el sedentarismo.

Consecuencias en el sistema inmunológico:
Cuando estamos sometidos a un estrés continuo, tenemos una mayor vulnerabilidad a enfermedades virales y cáncer.
Además, el estrés también tiene consecuencias en los procesos inflamatorios del organismo. En situación de crisis, se cronifica el estado inflamatorio como vemos en la artritis reumatoide, por ejemplo.
Consecuencias en la salud mental:
El estrés crónico y la ansiedad tienen un impacto en la salud mental con el aumento del riesgo de padecer trastornos como la depresión, poniendo nuestra mente en estado de emergencia constante. También puede afectar a la calidad del sueño y a nuestros estados emocionales.

Consecuencias en el sistema digestivo:
Las poblaciones sometidas a un gran nivel de estrés diario sufren comúnmente del síndrome del intestino irritable (dolores abdominales, hinchazón, diarrea o estreñimiento)
Otro trastorno gastrointestinal común es la gastritis, una inflamación del revestimiento del estómago debido a un aumento de la producción de ácido gástrico, provoca dolor, náuseas y acidez.
¿Como manejar el estrés? y ¿Como nos puede ayudar la fisioterapia?
Desde la psicología, existen múltiples estrategias basadas en la evidencia que pueden ayudar a reducir los niveles de estrés de manera efectiva.
La fisioterapia también es una herramienta clave en el manejo del estrés y de la ansiedad. Por ejemplo, con el ejercicio físico, especialmente el entreno aeróbico, liberando endorfinas, la “hormona de la felicidad” componente normalizador del sistema nervioso autónomo. Nosotros fisioterapeutas, como expertos en el movimiento, podemos potenciar esta fisiología del ejercicio físico de manera segura y adaptada a cada persona.
De manera más específica, se puede realizar terapias en el momento de pico del estrés o ansiedad. Las técnicas de relajación son una buena herramienta como, por ejemplo, la técnica de Jacobson que consiste en controlar el estado de tensión muscular de las diferentes partes de su cuerpo mediante la realización de ejercicios.
Otro ejemplo seria las técnicas de gestión de la respiración, desde la fisioterapia somos buenos conocedores para gestionar los patrones alterados de respiración, ayudando a controlar la profundidad, la frecuencia respiratoria, la postura y el empleo de la musculatura respiratoria principal o accesoria.

Algunas técnicas de respiración para controlar el estrés:
- Respiración abdomino-diafragmática
A: Inhala lentamente y profundamente por la nariz, lleva el aire hasta el fondo de los pulmones –> el abdomen se eleva
B: Exhala lentamente por la boca y contrae la barriga –> el abdomen se esconde
- Movilización de la columna asociada a la respiración:
A: inhala por la nariz y levanta la cabeza hundiendo la espalda hacia el suelo
B: Exhala por la boca y redondea la espalda hacia el techo mirando hacia tus rodillas
Entre las terapias de relajación, también tenemos como herramienta la terapia manual que incluye las movilizaciones articulares y el masaje para disminuir tensiones articulares o musculares.
Conclusión:
El estrés y la ansiedad son respuestas naturales de nuestros organismos frente a un peligro. Actualmente, nuestros organismos están sobreexpuestos y tiene tendencia a cronificarse. Esta cronificación del estrés o la ansiedad tiene consecuencias en los diferentes sistemas de nuestro organismo y pueden llevar a problemas de salud importantes e irreversibles. Por lo tanto, es esencial saber gestionar el estrés y disminuir la ansiedad que podemos padecer en la vida diaria. Existen varias terapias para gestionar y tratar, y desde la fisioterapia también podemos ayudarte.
