¿Qué es el linfedema?

UrbanFisio • 05 December 2018

El linfedema es la acumulación de linfa en el sistema linfático cuando éste no es capaz de drenar. Consecuentemente, se produce una hinchazón en los tejidos blandos del cuerpo. La linfa es un líquido formado por proteínas, agua, carbohidratos y células que ayudan a luchar con infecciones y enfermedades.

Suele aparecer más frecuentemente en extremidades, pero puede formarse también en genitales y cara.

Causas y síntomas del linfedema

Según su origen, se clasifican en dos tipos:

⦁ Primario: el que se produce sin ninguna causa aparente. El sistema linfático no funciona con normalidad porque tiene un menor número de vías linfáticas o porque estas vías no funcionan con normalidad.

⦁ Secundario: el que se produce tras un traumatismo, intervención quirúrgica, irradiaciones… Suelen ser los más frecuentes, especialmente tras un proceso oncológico (cáncer) en el que se han tenido que extirpar ganglios linfáticos o tras la radioterapia.

 

Síntomas del linfedema

⦁ Hinchazón en una parte o en todo el brazo o pierna, incluido pies/manos y dedos.

⦁ Sensación de pesadez.

⦁ Dolor o molestia.

⦁ Amplitud de movimiento limitado.

⦁ Endurecimiento y engrosamiento de la piel.

⦁ Infecciones recurrentes.

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnóstico se suele realizar en función de los signos y síntomas del paciente. Por lo general, se suele medir el hinchazón del miembro afecto y se compara con el del otro lado.

El tiempo de aparición puede ser gradual o brusco, por esta razón es importante conocer y saber detectar los primeros síntomas y así ponernos en manos de un profesional sanitario cuanto antes.

 

Tratamiento fisioterapéutico del linfedema

Se trata de una patología crónica, pero con un buen tratamiento se llega a controlar muy bien el dolor y el hinchazón.

El diagnóstico precoz es de gran importancia para evitar complicaciones.

El tratamiento del linfedema debe ser un trabajo multidisciplinar, en el que el fisioterapeuta trabaja de la mano de otros profesionales para proporcionar el mejor tratamiento al paciente.

 

Las técnicas de Fisioterapia usadas para su tratamiento son:

⦁ Drenaje linfático manual: tipo de masaje específico que ayuda a la evacuación de la linfa, estimulando los vasos linfáticos.

⦁ Vendaje de compresión: tipo de vendaje que mantiene y ayuda a prevenir la mayor hinchazón tras el drenaje linfático manual.

⦁ Presoterapia.

⦁ Movilizaciones y tratamiento postural.

 

Recomendaciones para el linfedema

Para la prevención y un buen tratamiento del linfedema es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

⦁ Buena alimentación: pobre en sal, evitar café, frituras y comida industrial e hidratarse lo suficiente.

⦁ Evitar el tabaco.

⦁ Evitar automedicación: sobre todo diuréticos, que están contraindicados.

⦁ Buena higiene e hidratación de la piel.

⦁ Deporte moderado y adecuado: no debe ser brusco ni de riesgo (evitar por ejemplo tenis). Se recomienda caminar durante 30 minutos con las medidas de compresión puestas.

⦁ Evitar exposición directa del sol o ambientes calurosos.

⦁ Tener cuidado de no hacerse heridas en la piel del miembro afecto.

 

Más concreto en el linfedema del miembro superior:

⦁ No coger peso elevado.

⦁ Evitar prendas y objetos que puedan comprimir (anillos, pulseras, tirantes finos del sujetador, aros del sujetador…)

⦁ Para cocinar usar guantes para evitar cortes o salpicaduras de aceite o agua caliente.

 

En el miembro inferior:

⦁ Mantener el miembro en alto siempre que se pueda, sobre todo al dormir.

⦁ Evitar prendas y calzado ajustados que compriman.

⦁ Tener cuidado con cortes e infecciones, por lo que no se recomienda caminar descalzo.

 

Ejercicios para el linfedema

Además de las recomendaciones citadas, es necesario realizar diferentes ejercicios para la prevención y el tratamiento del linfedema, combinándolo con el drenaje linfático manual y los vendajes de compresión. Es necesario que estos ejercicios se hagan a diario de forma suave y lenta, combinándolo con respiraciones profundas.

 

Para el linfedema del miembro superior se realizan:

⦁ Ejercicios respiratorios:

⦁ Colocamos las manos en la parte alta del abdomen, cogemos aire hinchando la parte superior del vientre y se suelta suave y despacio. Debemos notar con nuestras manos cómo el abdomen se infla y se deshincha.

⦁ Colocamos las manos en la parte baja del tórax (por las últimas costillas). Cogemos aire e hinchamos esa zona para posteriormente soltarlo despacio.

⦁ Colocamos las manos en la parte alta del tórax. Hacemos el mismo ejercicio que en la parte baja del tórax.

⦁ Ejercicios de cuello: Se hacen movimientos suaves y lentos hacia todas direcciones partiendo siempre de una posición erguida de tronco, cuello y cabeza.

⦁ Se empieza llevando la cabeza y el cuello hacia adelante intentando tocar la barbilla con el pecho.

⦁ Después hacemos movimientos de inclinación de cabeza hacia un lado y otro.

⦁ Por último, giramos la cabeza hacia la derecha para después girarla hacia la izquierda.

⦁ Ejercicios de miembro superior: Partiendo siempre de una posición inicial erguida.

⦁ Llevamos los hombros hacia arriba, como si quisiéramos tocarlos con las orejas, y bajamos.

⦁ Movemos los hombros en círculo hacia adelante y hacia atrás.

⦁ Colocamos los brazos en cruz e intentamos llevarlos lo más alto posible juntando las palmas de las manos.

⦁ Con los brazos en alto, abrimos y cerramos los puños fuertemente.

⦁ Elevamos el brazo despacio hacia adelante mientras abrimos y cerramos los puños. Hacemos lo mismo, pero a los lados.

⦁ Con un palo o un bastón, cogido por las dos manos, intentamos subirlo todo lo que podamos.

⦁ Entrelazamos los dedos detrás de la nuca, juntamos los codos delante y los separamos todo lo que podamos.

⦁ En posición erguida, doblamos codos a la vez que cerramos los puños. Estiramos codos a la vez que abrimos las manos todo lo que podamos.

⦁ En posición erguida de frente a una pared, haz que los dedos índice y anular suban lo máximo posible.

⦁ Nadar a braza en el aire.

 

 

Para el linfedema del miembro inferior:

⦁ Ejercicios respiratorios.

 

Ejercicios tumbados:

⦁ Pedaleo en el aire hacia adelante y hacia atrás.

⦁ Con las rodillas dobladas, abrir y cerrar las piernas.

⦁ Doblar y estirar los dedos de los pies.

⦁ Doblar y estirar los tobillos.

⦁ Con las rodillas dobladas, elevamos el trasero del apoyo en la cama y bajamos.

 

Ejercicios sentado:
⦁ Lleva las rodillas al pecho alternando las piernas.
⦁ Estira la rodilla y mantenla en el aire durante unos segundos.

 

Ejercicios de pie:
⦁ Caminar de puntillas, talones, apoyando solo la parte interna del pie…
⦁ Levanta la rodilla y da una palmada debajo de ella.
⦁ Eleva la rodilla al pecho y a continuación llévala hacia atrás notando un estiramiento en la ingle.

 

Imágenes del artículo extraídas de www.aecc.es y www.adplaragon.org

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