Entrevista a Malena Sala, diligente y tenaz

UrbanFisio • 13 junio 2019

¿Qué nos puedes contar sobre ti?

Soy fisioterapeuta desde hace cuatro años, cuando tras formarme en psicología decidí que mi verdadera vocación consistía en acompañar y tratar de ayudar al paciente a mejorar su calidad de vida, no solo en el ámbito emocional, sino también en el plano físico.

Después de terminar mi carrera realicé un Master en Fisioterapia Músculo-esquelética Avanzada basada en el razonamiento clínico en la Universidad Antonio Nebrija en Madrid y me formé en ejercicio terapéutico, obteniendo el título de experta en Pilates por la AEFEP.

¿Cuándo te diste cuenta que querías ser fisioterapeuta?

Además de que siempre he sido una persona deportista, realmente fue una situación personal que viví cuando estudiaba mi carrera anterior, la cual me llevó a experimentar el dolor físico de una manera bastante intensa, y una especie de “clic” en mi mente hizo que valorase esta profesión y estuviese inmensamente agradecida a los profesionales, compañeros ahora, de la misma. Solo conseguí controlar el dolor con su ayuda.

¿En qué consiste tu trabajo?

Mi trabajo consiste acompañar al cuerpo hacia la recuperación y la obtención de la mayor calidad de vida posible. Que el paciente entienda que la mejoría pasa absolutamente por la responsabilidad y el autocuidado hacia su propio cuerpo, y que yo voy a estar cerca, apoyando y poniendo el 100% de mi capacidad en aliviar, restaurar y mantener su salud.

¿En qué medida es importante la educación con la salud?

En mi opinión…en toda la medida imaginable la verdad. Porquesi no cuidamos nuestro cuerpo… ¿en dónde pensamos vivir?.

Muchas veces nos pasamos años “maltratando” nuestro organismo, en todos los niveles, no solo en el ámbito físico, y luego pretendemos que en “un par de sesiones de fisioterapia” o en una visita al médico se resuelvan procesos que llevan años gestándose…y lo cierto es que no suele ser tan sencillo.

La opción más inteligente parece no romper un jarrón, cuidarlo y ponerlo en un sitio donde no corra peligro, en vez de pegar los trozos una vez que éste se ha caído. Pero esta deducción tan lógica para un objeto cotidiano, no parece serlo tanto para nuestro propio cuerpo.

Además, cuidarnos, prestarnos atención, tratarnos como merecemos… no resulta tan difícil como muchas veces nos pensamos.

¿En qué piensas cuando estás tratando a un paciente?

En cómo se siente fundamentalmente. Trato de entender la situación por la que está pasando, ya que la misma condición clínica tiene repercusiones muy diferentes según nos encontremos anímicamente, según la situación personal de cada uno, la manera individual de vivir del dolor, etc.

Además, intento comprender cuáles son sus objetivos y prioridades a la hora de recuperarse, ya que no en todos los casos coinciden con mi visión terapéutica. Cuando esto ocurre escucho al paciente, trato de ponerme en su situación y respetar sus decisiones sin dejar de dar mi opinión como profesional sanitario. Por ejemplo, en ocasiones para una persona lo prioritario en un momento dado es recuperarse lo antes posible de una lesión que le impide asistir a un evento muy importante o que llevaba mucho tiempo esperando. En ese caso, teniendo en cuenta muchos factores y circunstancias personales, mi trabajo consiste en encontrar un punto de consenso. Aconsejar y valorar si es posible que con un compromiso de cumplimiento estricto de las pautas clínicas se pudiese lograr acelerar el proceso un poco, lo suficiente como para que el paciente pueda cumplir su objetivo.

¿Cuál es la parte más gratificante de la profesión?

Lógicamente la parte de la recuperación del paciente, o en casos en los que ésta no es posible, el alivio de los síntomas.

Muchas veces el camino hacia la mejoría es largo y se pasa por diferentes etapas. Algunas son más agradables y agradecidas que otras, pero cuando uno mira hacia detrás de la mano del paciente y todo queda como si hubiese sido solo un mal sueño, esa sensación se me hace muy difícil de explicar y no encuentro comparación, pero desde luego es plenamente satisfactoria.

¿Cuál es la clave para ser un buen fisioterapeuta?

Pues realmente no creo que haya ninguna clave. Creo que cada profesional debe intentar dar siempre lo mejor de sí mismo en cada tratamiento y con cada persona. Pero como ocurre en general en la vida.

En mi opinión, un buen diagnóstico es fundamental para solucionar cualquier patología o desequilibrio en el organismo. Yo elegí un master en diagnóstico basado en la evidencia científica por una sencilla razón, para tratar una afección concreta se pueden utilizar infinidad de técnicas terapéuticas (manuales, ortopédicas, invasivas, osteopáticas…), pero si no se sabe exactamente lo que se debe abordar lo más probable es que ninguna de los resultados esperados.

Partiendo de esta idea, después cada profesional se prepara y forma en las áreas que más le interesa o en las cuales se encuentra más a gusto. Cubierto este aspecto relacionado con la profesionalidad, realizar tu trabajo con alegría, franqueza y confianza en uno mismo, creo que es lo que favorece al paciente.

Además suele ser un camino bidireccional, es decir, ver a alguien recuperarse y estar satisfecho con tu trabajo te motiva aún más a continuar día a día aprendiendo, y de eso la primera beneficiada soy yo, y a continuación trato de que lo sean cada uno de mis futuros pacientes.

Dinos la frase que más encaja contigo como fisioterapeuta.

“Encuentra el origen de la lesión, trátala y deja que el organismo actúe”

Andrew Taylor Still

Dos adjetivos con los que te sientes identificado.

Diligente y tenaz

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