Como te prometimos en un artículo anterior en nuestro blog, hoy te contaremos cómo debe ser la fase final de la rehabilitación tras una cirugía de hernia intradural. Tras contarte los primeros pasos de esta recuperación en nuestro artículo anterior, estos son los siguientes pasos a dar para lograr una rehabilitación completa.
¿Cómo continuamos con la rehabilitación?
Tras las primeras 3-4 semanas de activación y movilidad de las que hablamos en el artículo anterior, el paciente debería empezar a notarse más capaz de realizar muchas de las actividades de la vida cotidiana. Aún así, puede notar que hacerlas le cuesta más de lo habitual, que siente más fatiga y tiene necesidad de parar antes de terminar debido a una sensación de presión en la zona lumbar.
Esta sensación se debe a la falta de fuerza de la zona lumbar y core, una zona que habremos ido trabajando las primeras semanas de activación y que empezará a demandar un mayor estímulo. En este punto de la rehabilitación, tras 3-4 semanas, es cuando debemos empezar a combinar los ejercicios isométricos de activación muscular y de movilidad que se han estado realizando, con ejercicios de fuerza enfocados tanto a miembro inferior como a la zona del lumbar y core.

¿Y qué ejercicios debo hacer?
Estos ejercicios deben de suponer ya una sensación de esfuerzo entre un 6-8 sobre 10 en la escala de esfuerzo percibido por el paciente, es decir, debe ser un estímulo relevante. A pesar de ello, debemos seguir prestando atención a la sintomatología para ver por qué ejercicios podemos empezar a trabajar, evitando los que causen dolor en el paciente o aumenten la parestesia en caso de seguir sintiéndola.
En estos ejercicios se pueden mezclar ejercicios en carga y ejercicios en decúbito o sedestación, teniendo en cuenta que los ejercicios en carga son ideales pero que debemos trabajar bien la activación de multifidos y core.
Durante las primeras 2-3 semanas de esta fase, mantendremos los ejercicios de activación neuromuscular y control motor haciendo una progresión hacia un programa que contenga solo los ejercicios de fuerza, o que estos sean claramente el pilar central de la misma. La parte de entrenamiento cardiovascular aquí seguirá teniendo importancia y se debería seguir realizando paralelamente.

Para terminar
La fase de fuerza debe ser progresiva, las cargas deben ir aumentando y habrá que tener en cuenta que la fuerza es una capacidad que necesita de 3-8 meses en conseguir los objetivos que buscamos. Por tanto será algo a largo plazo, que debemos mantener de manera constante pero evolutiva.
En caso de que el paciente sea deportista o tenga en sus objetivos realizar la práctica deportiva, será tras los primeros 2-3 meses de fuerza cuando empecemos a trabajar en objetivos más enfocados hacia el deporte, dando prioridad a ciertos movimientos o patrones que se vean más repetidos durante su práctica deportiva.

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