Fractura en Tallo Verde

UrbanFisio • 11 marzo 2019

Las fracturas en tallo verde se producen cuando un hueso se quiebra solo por un lado, es decir, no se produce una pérdida de continuidad total del tejido óseo. Se denomina en tallo verde debido a su similitud con una rama verde al quebrarse.

Fisiopatología: Gran parte de estas fracturas se producen en niños con edad inferior a 10 años, dado que tienen un esqueleto óseo aún no formado y más débil que el del adulto. Sin embargo, también pueden ocurrir en adolescentes y adultos y tiene la misma incidencia entre mujeres y hombres. Del mismo modo, los huesos largos son los que mayor incidencia presentan de este tipo de lesión, como el peroné, tibia, cúbito, radio, húmero y clavícula. A pesar de poder ocurrir en otros huesos como en los huesos de la cara o tórax.

Sintomatología: La sintomatología depende de la gravedad de la fractura, pero pueden llegar a provocar dolor elevado e hinchazón. Incluso permanecer cierta deformidad ósea como consecuencia de dicha fractura.

Evaluación: La evaluación diagnóstica incluye una radiografía de la extremidad lesionada o área del dolor. Los hallazgos típicos de rayos X demuestran una lesión por flexión con una línea de fractura que no atraviesa completamente el hueso. Hay una fractura del periostio y en el cortex en un lado (el lado de la tensión) que no se extiende al otro lado de la corteza y el periostio.

Tratamiento de fisioterapia en las fracturas: El fisioterapeuta trabajará para favorecer y estimular el proceso de regeneración ósea. Lo más importante es que el hueso suelde y lo haga correctamente, manteniendo la línea ósea.

En fases iniciales de la rehabilitación trataremos el edema y la hemorragia con técnicas como la aplicación de frío (crioterapia), vendaje compresivo, masoterápia suave, vendaje neuromuscular o el drenaje linfático manual nos serán de gran ayuda porque tienen un doble efecto analgésico y antiinflamatorio. Del mismo modo, debido a la inmovilización tras la fractura, se deben de trabajar las secuelas:

1. A nivel muscular, habrá una atrofia y disminución del tono muscular por la inactividad, por lo que tendremos que hacer un trabajo de recuperación progresiva, trabajando al principio con contracciones isométricas (estáticas), pasando luego a contracciones concéntricas y excéntricas.

2. Debido a la afectación neuromuscular por estimulación sobre los receptores, tendremos que reeducar la articulación en cuestión, con trabajo propioceptivo, es decir, reprogramar nuestra articulación para mejorar el control motor y prevenir lesiones recidivantes en el futuro.

3. A nivel articular y tisular, debido a la inmovilización habrá rigidez articular, afectación de la cápsula articular que se verá adherida y retraída y retracciones fasciales, lo que originará una limitación de movimiento. Por ello, habrá que trabajar la movilidad de los componentes cápsulo-ligamentosos y mejorar la flexibilidad de los tejidos, con lo que mejorará también su vascularización.

Una vez existe movimiento y capacidad en el paciente, se debe hacer un trabajo de readaptación funcional al paciente. Es por ello que la recuperación debe ser individualizada, y que la palabra “protocolo” en fisioterapia sirve para hablar de reglas básicas de abordaje, pero que será el diagnóstico y el perfil del paciente el que marque las pautas de tratamiento.

Ejercicios Será importante recuperar la máxima movilidad lo antes posible para volver a usar el miembro afectado con normalidad. Hacer ejercicio terapéutico ayudará a una recuperación menos tardía y de mejor calidad. Una vez la fractura está consolidada los ejercicios se centrarán, en un principio, en el rango y calidad de movimiento. Pasadas ciertas semanas, se añadirá resistencia de forma gradual. Tu fisioterapeuta te indicará cuándo es seguro incorporar resistencia y en qué medida. Los ejercicios se deben realizar sin dolor aunque se debe esperar cierta molestia.

Ejemplos de ejercicio para fracturas de Cúbito y/o Radio:

Flexión/Extensión de codo: Dobla y estira el codo el màximo rango posible sin dolor:     

Antebrazo: Con el codo apoyado en el el costado de tu torso, gira la palma de tu mano hacia arriba y Hacia abajo.


Muñeca: Con tu antebrazo apoyado en una mesa:

– Dobla la muñeca hacia arriba y abajo tanto como puedas sin dolor.

– Desvía la mano a lado y lado.

– Realiza movimientos circulares en sentido horario y antihorario

Pulgar:

– Estira el pulgar separándolo del resto de la mano todo lo que puedas y luego llévalo a tocar la base del dedo meñique.

– Lleva tu pulgar a tocar la yema de los otros dedos.

Con las palmas manos unidas en posición de rezar: Separa los codos uno del otro.

 


Ejemplos de ejercicios para fractura de tibia o peroné:

Sentado en el suelo con las piernas estiradas:


– Manteniendo el pie en contacto con el suelo, doblar la rodilla hasta donde sea posible sin sentir dolor.

– Poner una toalla enrollada entre la rodilla y el suelo. Apretar la toalla contra el suelo como si quisiéramos estirar la pierna y llevar los dedos de los pies en dirección al techo dejando que el talón se separe del suelo. Mantener 5 segundos la posición.

De pie agarrándose en el respaldo de una silla: Levantar una rodilla en dirección al pecho tan arriba como se pueda.

 

Tanto si tienes alguna duda sobre los ejercicios, sobre este tipo de fractura y quieres información, o si precisas de tratamiento rehabilitador…

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